miércoles, 13 de mayo de 2015

Ensayo de la Unidad III



UNIVERSIDAD VALLE DEL MOMBOY
CENTRO DE FORMACIÓN PERMANENTE
“MONSEÑOR JESÚS MANUEL JÁUREGUI MORENO”
CIUDAD BOLIVIA – PEDRAZA – BARINAS



“Procesos individuales y grupales que articulan

el comportamiento organizacional”.








Facilitador:                                                  Maestrante:
             Yojailer Esteller                                                       Espc: Yury Y, Castillo T.
                                                                              C.I. 17.156.229
                                                  










Ciudad Bolivia, Mayo de 2015.




La Organización institucional como un sistema individual y colectivo:
          Hoy en día las organizaciones  mantienen  la exploración de nuevos conocimientos; es así, como el aprendizaje organizacional, permite aumentar las capacidades de aprendizaje para aprender a resolver conflictos con efectividad, generando relación e identidad con la institución. Es por ello, que  el  gerente es aquella persona que realiza actividades a través de otras personas dentro de una organización y busca lograr los objetivos en común,  por ende debe ser capaz de desarrollar habilidades técnicas para aplicar los conocimientos y la experiencia adquirida, habilidades humanas capacidad de trabajar con otras personas y habilidades conceptuales para resistir ambientes complejos.
Desde la perspectiva institucional, organizar es una palabra que denota un sinnúmero de connotaciones, que con el pasar de los días ha ido determinándose de manera concreta ya que la disponibilidad frecuente de ámbitos relativos en los seres humanos se ha visto influenciada de acuerdo a la importancia que genere el entorno donde se desarrollen. En relación directa, es prioridad del sistema de organización a través de la administración, tener como propósito dirigir el desarrollo pleno de la personalidad del individuo en términos de conocimientos, habilidades, destrezas, valores morales, sociales y culturales; que deben ser contextualizados en la realidad política, histórica y social, el cual está inmerso de manera que se forme a una persona consciente de sus deberes y derechos, capaz de ejercerlos y que se integre al medio como un agente activo de transformación comunitaria a partir de la concepción sociocultural que promueva las condiciones que favorezcan el desarrollo integral de las facultades de los seres humanos, caracterizado por una formación continua y sistemática, en la cual la empresa y cualquier organización educativa juegan un papel preponderante.
Consecuente con ello, Manes, (1999), afirma que la organización, busca ser:
Parte de un todo organizacional y de su estructura para garantizar la eficiencia de todas las partes involucradas, sean ellas órganos o personas. EL micro enfoque individual de cada obrero con relación a la tarea se amplía enormemente en la organización como un todo respecto de su estructura organizacional. (p. 3)

Es así pues, como se logra manifestar que la determinación individualista va de la mano con el progreso y estructura organizacional, demarcando así que, el proceso individualista lleva a la congruencia oportuna de generar espacios que beneficien de manera directa e indirecta a un colectivo, una vez determinado esto, se puede decir que la organización dentro de espacios educativos es fundamental para lograr el desarrollo de la sociedad, dado que, de esta manera se pueden mejorar los problemas existentes dentro de un espacio organizacional específico. Teniendo como premisa que la administración con bases fundamentales, es la base sobre en la que se apoya la estructura socio educativa, sin ella no hay manifestación alguna para alcanzar las metas que se traza un individuo o grupo social.   
En consecuencia, algunas organizaciones para solidificar su recurso humano requieren contar con mecanismos de medición periódica de su proceso organizativo que va ligado a la motivación del personal y éste puede repercutir sobre su correspondiente comportamiento y desempeño laboral; la razón radica en los componentes o elementos del clima organizacional entre los que se encuentran los incentivos, el sentido de pertenencia y la identificación de metas comunes entre personal e institución.
Cabe señalar que los problemas son parte de nuestra vida y un gran principio de aprendizaje. Tener conflictos representa estar activo, y lo saludable es aprender a manejarlos, principalmente porque algunos son necesarios. Lo que sí es eludible son los resultados negativos de los mismos, todos tenemos habilidades innatas que nos otorgan la capacidad para abordarlos, existen herramientas necesarias para afrontar las diferencias con otras personas: confianza en uno mismo y en los demás, lo que se traduce en creer que se puede hacer algo y asertividad o lo que es lo mismo, conocimiento de las habilidades sociales eficaces y adecuadas para cubrir las necesidades desde el respeto hacia ti mismo y hacia el otro. El camino de la resolución de conflictos no es otra cosa que la expresión adecuada de estas emociones, la escucha de las de los demás y la búsqueda de alternativas efectivas para los miembros que experimentan el conflicto.
En ese orden de ideas, el proceso de la administración, delinea la importancia que ésta tiene en la institución ya que lo describe como un fenómeno que del sistema organizacional y las tendencias motivacionales que se encaminan en la oportunidad de crear competencias que llevan al comportamiento adecuado de inducciones de productividad, gusto, movimiento de formación creativa.
Relacionado a ello, se deriva lo expuesto por Mintzberg, (2003), quien afirma que el análisis de las organizaciones, “abarca la organización formal y la informal, considera el efecto de las recompensas y las sanciones materiales y sociales en el comportamiento de las personas, toma en cuenta los diferentes tipos de organizaciones.” (p. 5). Es aquí, donde se manifiesta la idea que para que exista un proceso organizacional la teorías de la administración impulsan a que cada uno de los individuos deben ser estudiados desde sus comportamientos pudiendo ofrecer alternativas que ayuden al impulso de los mismos.
Ahora bien, las estrategias motivacionales constituyen una herramienta para el logro de diversos objetivos, dependiendo de la organización y los fines que esta persiga, sin embargo, se debe tener definido el rango de acción especifico, el sistema educativo, y el propósito que se pretende lograr, fortalecimiento del liderazgo en pro del crecimiento docente en cuanto a las actividades así como también el funcionamiento motivacional con la implementación de estas estrategias.
González (2009), expone que las estrategias motivacionales desarrollan características que llevan a las organizaciones a conocerse como:

Los lugares donde sus habitantes han desarrollado valores de confianza, honestidad, transparencia, institucionalidad y todo aquello que se ha denominado en la moderna terminología como “capital social” son lugares exitosos, frente al fracaso de los lugares de frágil conformación valórica. (p. 1)           

De acuerdo a la conceptualización antes señalada, las estrategias motivacionales se definen como las técnicas y recursos que deben utilizar los gerentes o directivos de una institución para hacer más efectivo el proceso educativo manteniendo las expectativas de la comunidad educativa y del personal que allí labora. En concordancia directa, la estrategia motivacional se va a convertir en un impulso que le permite al individuo desempeñar un trabajo de alta calidad, los docentes motivados buscan el dominio de sus labores, se enorgullecen de desarrollar y hacer uso de sus habilidades para la resolución de problemas y se van esforzando por ser creativos en la ejecución y desarrollo de sus actividades.
En tal sentido, más importante es aun el hecho de que obtienen beneficios de sus experiencias y se empeñan en el permanente mejoramiento de habilidades, en general tienden a desempeñar cabalmente sus labores, dada la satisfacción interna que experimentan como producto de un trabajo bien realizado y la estimación que obtienen de quienes observan sus acciones.
Dentro de este contexto, Marín, (2009), plantea que la influencia del líder se manifiesta en, “el trabajo en equipo, la satisfacción, el deseo de cambio y la responsabilidad son los elementos más representativos de los que se debe componer el clima de una organización” (p.76); en relación con la cita se presentan ideas que se  cristalizan como innovaciones, debido a que es necesario que los miembros de la organización sientan, que son parte integral de ésta, que son tomados en cuenta, que no deben temer a opinar y de hecho a criticar los elementos de la organización que no contribuyen a los procesos de cambio, proponiendo nuevas formas de realizar las actividades y/o labores, entre otras actitudes que se fomentan en los individuos, cuando el clima motivacional es propicio para esto.
Igualmente, es importante dar a conocer que las características de un proceso motivacional adecuado juegan un papel importante en el desempeño del  trabajo diario, el impulso emotivo y el trato que un gerente puede tener con sus subordinados, la relación entre el personal de la institución e incluso los nexos con la comunidad y el entorno, todos estos elementos van conformando lo que concreta un óptimo proceso para un desarrollo y funcionamiento adecuado del entorno organizacional, de igual manera esto puede ser un vínculo o un obstáculo para el buen desempeño de la organización en su conjunto o  determinadas personas que se encuentran dentro o fuera de ella, permitiendo alcanzar así un aumento de la producción sin dejar a un lado el recurso humano, lo que puede ser un factor de distinción e influencia en el comportamiento de quienes la integran. El ambiente es la expresión personal de la percepción que los docentes y directivos se forman de la organización a la que pertenecen y que incide directamente en el desempeño de la misma.

Referencias Bibliográficas

González, L. (2009). Calidad, Productividad y Competitividad. La salida de la crisis. Madrid: Ediciones Díaz de Santos
Manes, J., (1999). Gestión estratégica para instituciones educativas. Guía para planificar estrategias de gerenciamiento institucional. Buenos Aires: Granica.
Marín, M. (2009). Programa de dirección. Técnicas básicas para su elaboración. Madrid: Escuela Española.
Mintzberg, H. (2003). El proceso estratégico. Conceptos, contextos y casos. México: Prentice Hall.


















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